viernes, septiembre 29, 2006

¿Por qué deberíamos cavar una zanja a lo largo de la frontera con Cataluña?

Esta situación me recuerda a esa familia en la que uno de los hijos ya creciditos sigue viviendo bajo el techo de papá y mamá. El susodicho tiene un buen sueldo pero sólo aporta a la economía doméstica una minúscula parte y a regañadientes. Si su madre le pregunta por qué no se emancipa de una vez, éste le responde que sí, que muy bien, pero quién iba a limpiarle la habitación, lavar, planchar la ropa, hacerle la comida o cuidarle cuando esté enfermo. Hasta aquí puede resultar un símil egoísta e injustamente válido, sino fuera porque el "hijito" quiere raptar (que para quien no lo sepa es un secuestro con penetración) a sus hermanas pequeñas, esto es, Valencia y Baleares y sacarlas también del techo común. Tampoco desdeña convencer a su hermanito chiquitín (Murcia) utilizando el mismo argumento que con sus hermanas: "Si pequeñajo si, a ti te enseñé yo a hablar, o ¿qué te crees que es el 'panocho'? Pues es lo que te enseñó mamá pero dicho a mi manera" - a lo que seguía: "Eso que sabes hablar tu sólo sirve para hablar con todo el vecindario, pero nada más, fíjate si hay vecindarios en el mundo". Incluso le ha tirado los trastos a las vecinas francesas, que no son más que unas parientes muy, muy lejanas. Por suerte ninguno de sus primos, hermanos o vecinos le han hecho mucho caso. Lo que no sabe el hermano mayor es que es adoptado y de pequeño le diagnosticaron una minusvalía psíquica. No obstante, mamá no cesará en su empeño: "INDEPENDÍZATE HIJO MÍO, ESTAMOS HARTOS DE TÍ"