Sobre la depravación moral catalana II
En el proceso de la Inquisición contra Jaume Ramón (o Ronzón), vecino de Tárrega (Lérida), las actas judiciales señalan que «trabajando con un par de mulas, una prieta y otra roja, sin calzón ni ropilla, teniendo la camisa echada al hombro, comenzó a menear sus partes pudendas o vergonzosas y se echó encima de dicha mula, haciendo movimientos como si conociese a una mujer». En casos como éste, y para evitar las falsas denuncias, los inquisidores exigían un exámen veterinario del animal forzado. No entiendo que los independentistas catalanes estéis en contra de las corridas de toros y a favor de la violación de animales. Yo soy más coherente y estoy en contra de ambas prácticas. Por eso me parecen correctas las actividades de la Inquisición para perseguir el bestialismo en Cataluña.