domingo, octubre 29, 2006

Los catalanes y la religión

El papel de Dios en la sociedad catalana se ha convertido en uno de los principales temas de debate de la antropología moderna. Los catalanes han contribuido, como ningún otro pueblo, a desvirtuar el primitivo concepto filosófico de la Divinidad. Desde hace siglos, el catalán viene demostrando su incapacidad ante las cuestiones teológicas. ¿Concibe alguien a un poeta místico catalán? ¿Y un tratado de teología escrito en catalán? Sólo imaginarlo provoca hilaridad. Durante la Edad Media, Cataluña sufrió una crisis religiosa única en Europa: el conflicto abierto entre las órdenes mendicantes reformadas, de origen italiano, y el gnosticismo autóctono. Triunfó lo autóctono. Curiosamente, los herederos de los templarios catalanes son hoy los protagonistas de la vida política, social y religiosa de esta comunidad y presumen de mantener intacta su vocación sodomita. Durante la edad moderna, la instrumentalización de la religión en Cataluña fue brutal. Así lo expresa Carles Soler en su tésis doctoral: “El payés sólo se encomendaba al Altísimo en primavera, cuando el invasor castellano abusaba de su mujer. Obviamente, como la identidad ideológica entre Dios y Castilla era mucho mayor, la violación terminaba consumándose. Esto explica que catalanes actuales hayamos heredado la indolencia, la amoralidad y el apellido del pariente catalán y el material genético del ancestro castellano”.