viernes, septiembre 29, 2006

¿Por qué deberíamos cavar una zanja a lo largo de la frontera con Cataluña?

Esta situación me recuerda a esa familia en la que uno de los hijos ya creciditos sigue viviendo bajo el techo de papá y mamá. El susodicho tiene un buen sueldo pero sólo aporta a la economía doméstica una minúscula parte y a regañadientes. Si su madre le pregunta por qué no se emancipa de una vez, éste le responde que sí, que muy bien, pero quién iba a limpiarle la habitación, lavar, planchar la ropa, hacerle la comida o cuidarle cuando esté enfermo. Hasta aquí puede resultar un símil egoísta e injustamente válido, sino fuera porque el "hijito" quiere raptar (que para quien no lo sepa es un secuestro con penetración) a sus hermanas pequeñas, esto es, Valencia y Baleares y sacarlas también del techo común. Tampoco desdeña convencer a su hermanito chiquitín (Murcia) utilizando el mismo argumento que con sus hermanas: "Si pequeñajo si, a ti te enseñé yo a hablar, o ¿qué te crees que es el 'panocho'? Pues es lo que te enseñó mamá pero dicho a mi manera" - a lo que seguía: "Eso que sabes hablar tu sólo sirve para hablar con todo el vecindario, pero nada más, fíjate si hay vecindarios en el mundo". Incluso le ha tirado los trastos a las vecinas francesas, que no son más que unas parientes muy, muy lejanas. Por suerte ninguno de sus primos, hermanos o vecinos le han hecho mucho caso. Lo que no sabe el hermano mayor es que es adoptado y de pequeño le diagnosticaron una minusvalía psíquica. No obstante, mamá no cesará en su empeño: "INDEPENDÍZATE HIJO MÍO, ESTAMOS HARTOS DE TÍ"


jueves, septiembre 28, 2006

LA CREACIÓN DE CASTILLA (...y cataluña)

Dios es grande. Es también compasivo y se apiada de nuestras desgracias. Pero para nosotros estas cualidades son accesorias, ya que (afortunadamente) no formamos parte de la atrasada comunidad musulmana y nos mofamos sin recato de su profeta. Lo venimos haciendo sin ningún disimulo desde hace catorce siglos, muchísimo antes de que comenzaran a hacerlo mis admirados amigos daneses, a los que aprovecho para enviar un fuerte abrazo. Pero no nos distraigamos. Desde nuestra perspectiva teológica, el principal atributo de Dios no es su misericordia, sino su enorme poder, que no tiene principio ni fin, ni origen ni término. Dios es Todopoderoso y Creador del Cielo y de la Tierra. Pero cuando hubo culminado su tarea observó con inquietud que su obra era imperfecta. Y haciendo uso de sus facultades infinitas quiso completarla. Por eso creó CASTILLA. Y luego, concibió la LIBERTAD. La libertad es la herramienta que Dios puso en manos de los hombres de Castilla para que forjaran un destino idealista y romántico, que sirviera de ejemplo a otros pueblos. Desde su fundación, Castilla (que es España) es la tierra de los hombres honrados, liberales y prudentes, capaces de demostrar la mayor generosidad y valentía, hombres respetados y respetables, sufridos ante la adversidad, inquietos y juiciosos, independientes y reflexivos. Una raza fuerte y apasionada. Pero Dios es también caprichoso y burlón y ama la diferencia y la diversidad. Y de igual manera que creó al hombre y luego creó a la mujer y luego dotó de conocimientos a los cirujanos plásticos para que fuesen capaces de transformar a un hombre en una mujer (Pasqual Maragall), Dios no quiso que la obra de Castilla quedase sin el adecuado contraste. Y por ese motivo, creó a los CATALANES, contempló su pequeñez y esbozó una sonrisa de mordaz satisfacción. Desde entonces, la nación que se interpuso en el camino de los árabes, que trasmitió a Occidente toda la ciencia y la cultura de Oriente, que descubrió y dominó el Nuevo Mundo, que salvó a la cristiandad de la amenaza de los turcos, que ideó la bella infantería y que cultivó las artes como nadie, la nación que supo dar a los sentimientos del honor y de la lealtad su expresión más refinada y soberbia, tiene en el pueblo catalán (grotesco, flemático, materialista y llorón) el espejo que proyecta su inmensa grandeza.