miércoles, noviembre 22, 2006

Los catalanes y el sexo I

El catalanismo militante y la homosexualidad son los únicos estímulos que impulsan a la sociedad catalana. Si comparamos la situación actual de Cataluña con las realidades históricas que precedieron al nacimiento de las grandes naciones (Inglaterra, España, Alemania o Suiza) llegamos a la conclusión de que Cataluña no es una nación, como inconscientemente se pretende. Cataluña sería, como mucho, la excusa de dos colectividades excluyentes (bujarrones y burbujitas) para destruir la estructura social existente e imponer una forma de vida escandalosa. Por eso, ningún sociólogo admite que se quiera ennoblecer la crisis de la sociedad catalana mostrándola como una confrontación entre Cataluña y el resto de España. No se trata, tampoco, de ningún conflicto entre dos civilizaciones, una en decadencia y otra emergente. Entonces, se preguntaran ustedes, ¿cuáles son los motivos que justifican que el catalán medio aspire a vivir sin supeditarse al derecho natural? La respuesta la tenemos en la obra de un insigne poeta barcelonés del pasado siglo: “Nuestra homosexualidad está provocada por la ausencia absoluta de entusiasmo. Los catalanes, a lo largo de la Historia, no hemos sido capaces de culminar ninguna empresa colectiva. Cuando la sociedad fracasa, el ánimo del individuo se envilece y aflojan los esfínteres” (Jaime Gil de Biedma).